Seguir viviendo de basura.
Propaganda. Moral de excavadora. Choque de civilizaciones. Ciudadano medio. Ser Superior. Sin hablar de corrupción, poco de que hablar. Sin hablar de crimen, racismo, inmoralidad. No queda nada. Insúltame, que yo te creo. Soy un idiota. El Faro de Occidente. Basura en red, machismo, racismo, fanatismo, arrogancia, estupidez. Mil y una noches de mentiras. Escúpeme, que yo sonrío. A través del horror nuestra sonrisa. Limpia y autosuficiente. Blancos mojoncitos. Aquí y allí. Es el enemigo. Tenemos un fusil. Dispararemos. Nada debe preocuparte. Duerme. Teme. Duerme. Teme. Porque allí todos iguales. Cada día propaganda. Basura. Inmoralidad. Ya viste que los moros. Ya viste que los negros. Ya viste que los rojos. Los pobres. Los sarasas. Dispárame, no me lo creo. Lejos del alfa, del omega, perdido en el abecedario, poco atento a sus pantallas. Algo de mí cayó bajo las bombas. Algo bajo las mentiras. El resto murió ahogado. Estigia turbulenta de Soweto a Lampedusa. Carne en el horno. Frutos extraños flotando en la plácida mañana de la costa. Hambre y matanza con esponsores acreditados. Más ricos cuanto más pobres. Propaganda en Hiroshima. Berlín. Washington. New York. Madrid. Atenas. Corea. Vietnam. África. América latina. Oriente Medio. Soy un idiota en democracia. Méate en mi cara. Rogativas a la virgen. Danza de la lluvia. Chicos buenos del gobierno. Blancos mojoncitos. Carniceros de abundancia. Dijo una vez la democracia: me dieron tanto que ni siento. Blancos mojoncitos en despacho corporativo. Orgasmatrones a distancia. Empapándonos de odio. Me dieron tan fuerte que ni siento. Hasta podría disparar. Allí todos iguales. Tú no me crees. Mañana creerás. Es la corriente que te lleva. Todo el tiempo en el bando de los muertos. Canciones de nuestra vida. Comerciales corporativos. Allí todos iguales. Fábricas de paranoia. Templos. Trenes. Aeropuertos. Técnica, poder y espíritu. Trinidad irreconciliable. Dios corporativo. Me dieron tan fuerte que podría disparar. Chico dulce del suburbio ¿Quien te cuidará? Has nacido equivocado. Elegir entre dos madres y la tuya. Demasiadas madres y mentiras. Incendio de maría y de promesas. Sufrir sin recompensa. Siempre racaille. Puta racaille. Adolescente sin futuro, de contrabando en las maletas. Elegir tu propio infierno: las olas, el crimen, la estupidez y las drogas. Vagar. Robar. Consumir. Traficar. Someterse. De repente la llamada: camisa azul, bandera negra. Calaveras. Diablitos. Puedes llamarle muerte obrera. Malditas las décadas. Las generaciones. Muerte por asfixia. Entre la pobreza y la mentira: cada vez son más estrechos los muros de la razón. Perdidos. Desarraigados. Materia huérfana en un mar sin futuro ni pasado. Nunca mirar bajo el oro y los escombros. Desprendido de la secuencia infinita, de toda experiencia humana. Ahogado en propaganda. De la piel para adentro sin embargo. Llama peregrina, buscando la belleza. La protesta más allá de toda oscuridad. Distinto aquí. Distintos allí. La luz, como la verdad, sobre rincones inesperados. Ni tu dios ni tu canción. Uno y lo mismo. Siempre. Allí.
Blanco mojoncito.
Soñado el fuego adentro.
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jueves, 23 de julio de 2015
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