Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.
En
cuanto un animal se trastorna, comienza a parecerse al hombre. Observad
un perro furioso o abúlico: parece como si esperara a su novelista o a
su poeta.
(Emile Cioran)
No hay comentarios:
Publicar un comentario