miércoles, 18 de noviembre de 2015

Mais, oui, c'est la guerre.

Y mi enemigo es aquel para quien el dolor es producto, herramienta, alimento. Lo utiliza, consiente, manipula, propaga, ignora deliberadamente. Con él se enriquece, se justifica, se consolida. El dolor cimentará su morada, su fortín, su narrativa.

Él impone la identidad y los miedos, los héroes, el fusil, la diana, el pretexto, la unión por la fuerza, la empatía parametrizada, envasada, homologada, bajo el estricto control de la autoridad competente.

Su narrativa es inmune a los hechos, selectiva y miope, tacticista y efímera. Telaraña de muerte tejida en el aire.

Manipula y estafa, distorsiona, desenfoca, divide. Genera y promueve falsos debates, sobre premisas de humo.

El enemigo es ubicuo, transversal, multicéfalo.

El enemigo es idólatra.

El enemigo es un dios de mil caras.

Unas son de codicia, las otras de miedo.

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